miércoles, octubre 11

PERDIDOS EN EL ESPACIO

A propósito del camino a Palena, tramo de la ruta austral que falta para completar la carretera que unirá por tierra Puerto Montt y Villa O’Higgins, narraré las dos formas que hay para viajar a Chaitén, capital de la provincia, donde vivimos con mi pareja algunos meses, trabajando en una panadería que sostuvimos a duras penas. En nuestro cometido nos fue como la callampa, pero aprendimos del hermoso sur patagónico y sobre todo, de las opciones que hay que evitar para no cagarse del susto o del tedio.
Hasta ahora, e imagino que hasta dentro de por lo menos siete años, plazo que demorará el Ministerio de Obras Públicas en entregar el tramo faltante, sólo se puede acceder a Chaitén por avión o barco. En realidad no es lo uno ni lo otro, porque en rigor se trata de una avioneta o una barcaza. La primera tarda 30 minutos y cuesta más de 30 mil pesos; la segunda vale la mitad y demora 12, 13 o 14 horas, dependiendo del clima, la habilidad del capitán y la carga que lleva el barquito.
Hicimos dos viajes, uno de reconocimiento y otro de asentamiento, breve, pero asentamiento al fin, porque más allá del fracaso yo vendí todas mis cosas para viajar y me llevé más de 30 cajas con mis pertenencias; cinco de ellas permanecen cerradas en mi recientemente inaugurada casa vieja.
El primer viaje lo hicimos en la avioneta porque el clima estaba bravo para moverse dentro del mar. No era menos la situación en el aire. 30 infartantes minutos de recorrido cruzando en paralelo a la isla grande de Chiloé y el continente, pues dicho sea de paso Chaitén es llamado el Chiloé continental.
Todo comenzó a las 12 del día cuando nos acercamos a la agencia de viajes en una céntrica calle de Puerto Montt. Un señor de unos 55 años recibió los boletos, cargó las maletas en un minibús, condujo el vehículo hasta el aeropuerto. Luego, el mismo señor bajó las maletas, atravesó el aeropuerto de El Tepual con un carrito, hasta llegar a la mismísima avioneta, donde cargó los equipajes, chequeó a los pasajeros y sus boletos, ocupó el sitio del piloto, verificó los escasos instrumentos y comenzó a pilotar, carreteó por la pista de despegue y se separó del planeta. Era un circo pobre con dos alas y tres ruedas.
En total éramos ocho personas, incluido piloto y copiloto, que en realidad era un pasajero que no tenía para nada cara de saber qué hacer en caso de que el conductor del minibús-encargado de la agencia-acarreador de maletas-cortador de boletos-piloto sufriera un malestar.
Este tipo de bimotores suena al chancho, es decir, los metales llenos de parches y heridas de antaño se sacudían más que aquellas míticas Recoleta-Lira. En 30 minutos ensordecedores, en que la lluvia terminó por amedrentar hasta al piloto, divisamos Chaitén, cuya pista de aterrizaje está de sur a norte, por lo que a nuestro multifuncional amigo le restaba una última maniobra antes de descargar el equipaje, cerrar el avión con llave, cargar los bolsos en una camioneta y llevarnos a la ciudad. Faltaba aquella puta maniobra de viraje, en que mientras el piloto tirita entero con los comandos de la avioneta, los pasajeros rezan, se aprietan las manos, echan chuchadas a concho y ven árboles, árboles, árboles, árboles, árboles, árboles… Cuando ya damos todo por perdido, se ve la pista y en un cuarto de segundo aterrizamos con un pequeño saltito, la nave reduce su velocidad, ingresa a la loza, soltamos con algo de confianza los esfínteres, nos miramos con cara de renacimiento y salimos de la cajita de metal.

BARCAZA DEL DEMONIO

Otra forma de viajar es en barcaza. Sin tener ni el más mínimo conocimiento de este medio de transporte, compramos los boletos y nos embarcamos en Puerto Montt, conociendo de antemano que serían doce horas o más de travesía.
Arriba del barco, paseamos por la cubierta buscando un lugar donde dejar las mochilas. Íbamos unos 100 pasajeros, tres camiones y cinco automóviles. Parece que tardamos mucho y la falta de experiencia nos jugó una mala pasada. Cuando entramos a la cabina donde hay asientos techados, estaba lleno de hombres, mujeres y niños acomodados en las más insólitas posiciones para armar el tetris humano que les permitiera resistir la mitad del día. Salimos y ya que había un día soleado, decidimos viajar en la parte alta del barco; pudimos fumar algo de macoñita, llevábamos algunas botellas de alcohol, así que el viaje se nos hizo algo más soportable, aunque largo, muy largo.
El mar estuvo calmo, sin embargo, cuando todavía faltaban cuatro horas para llegar, el frío patagónico nos saludó con una bofetada de hielo y debimos romper el tetris a presión y viajar de pie, pero con una temperatura adecuada, en la cabina con las otras personas, algunas de las cuales ya habían optado por estirar sus sacos de dormir en los pasillos y echarse cual barricada humana.
Llegando a puerto, hay que desarmar el tetris, así que una hora antes, salimos soportando el frío y llegamos en cubierta, medianamente ebrios… medianamente volados, pero a salvo.

“ESTAMOS PERDIDOS”

Tan mal nos había ido en Chaitén en nuestro viaje de asentamiento que, a pesar de tener reservados los pasajes en barcaza, la prisa por huir de aquel lugar y la proximidad de un temporal que amenazaba con dejarnos en tierra una semana, nos adelantamos y compramos boletos en bimotor, sin considerar el mal tiempo que se avecinaba.
Antes de embarcarnos, la lluvia ya sumaba tres horas, pero nos subimos carerraja al avión, pilotado por un señor más inexperto... pero con dedicación exclusiva a maniobrar el avión, es decir, no cortaba boletos ni nada de eso.
Apenas despegó sabíamos que sería difícil… El mes anterior había caído una avioneta en el sector (la historia cuenta que quien era hasta ese minuto el único sobreviviente logró salir de la aeronave, caminó unos pasos y gritó “¡¡¡¡¡¡estoy vivo, estoy vivo!!!!!!”, para -acto seguido- tropezar y caer al acantilado, sumándose a las víctimas fatales). El avión se movió en exceso, mientras nosotros comíamos ansiosos bolsas y bolsas de golosinas que nos habían sobrado de la panadería. El vuelo –sabíamos- debía durar media hora o 40 minutos, por lo que cuando había pasado una hora y nosotros veíamos sólo mar, mar, mar, el piloto de dedicación exclusiva –frente a las angustiosas caras de nosotros, los pasajeros aferrados a la vida- miró hacia atrás y dijo “Estoy perdido”…No supe qué decir… pasamos cinco minutos en silencio sepulcral (nunca mejor dicho). Transpiraba helado (no de chocolate, sino frío frío). Mi niña comenzó a marearse en exceso, le bajó una crisis de angustia, el piloto buscaba el norte, una señora sacaba un rosario. Hasta que quien llevaba el control, emulando a Rodrigo de Triana, dijo en voz alta “¡Tierra!”. Efectivamente era el continente; habíamos estado perdidos por el lado oeste de Chiloé, donde termina esa parte del país. Para mi mujer ya era tarde, faltaban cinco minutos para aterrizar en El Tepual y empezó a vomitar copiosamente en las espaldas de los que viajaban adelante: el Gobernador de la provincia de Palena y su distinguida esposa. Cuando el avión se detuvo en tierra firme, la autoridad le preguntó, algo manchado todavía “¿estás mejor?”. Ella todavía no se recuperaba del amargo llanto de la incertidumbre.
La nueva ruta terrestre sumará una tercera opción, menos angustiosa y más cargada de naturaleza. Eso, siempre que el proyecto del MOP no haga mierda los retazos de paraíso que se dibujan en ese angosto trozo continental. Lo que es yo, ni aire ni mar, al menos en esa zona, donde la maldad embravece el océano y congela hasta las palabras, y cubre el cielo de indomables tormentas.

ERRECÉ

jueves, octubre 5

18 AÑOS DEL TRIUNFO DEL NOOOO!!!!

Hoy se cumplen 18 años del triunfo del NO en el plebiscito que sepultó la tiranía en Chile y dio paso a la anhelada democracia. He decidido innovar y –con nostalgia- recordar la maravillosa franja televisiva del NO. Este video corresponde al clásico "La alegría ya Viene", pocos días antes de la primera votación no trucha en 16 años. Disfrútenlo…


martes, septiembre 26

MICROPÍLDORA

Ayer venía en la micro cuando una muchacha adolescente, vestida de uniforme escolar y cargando una mochila y un bolso (seguramente con restos de colación) subió llorando desconsolada. No pude evitar el morbo y me saqué los audífonos sólo para oír su llanto. Era –sin duda- una pena negra. Se sentó junto a un universitario, quien –amablemente- le pasó un paquete de pañuelos desechables para retener los microbios que ya comenzaban a aflorar de manera incontenible. Lloraba pidiendo una oreja y el se la prestó gustoso. Con frases entrecortadas por sonidos guturales y lacrimosos, la niña-mujer empezó a narrar sus desventuras. “Parece que estoy embarazada”, dijo. Definitivamente apagué el reproductor de música para escuchar la historia completa. “Sabes –le dijo a su ocasional interlocutor- fue la única vez que me acosté con mi pololo…antes de ayer”. “¿Y por qué crees que estás embarazada?”, le preguntó el universitario. “Por las fechas…usó un condón, pero se rompió y ahora no sé qué…buuuuaaa”. Siguió llorando sin consuelo.
Soy pro aborto sin presiones externas, es decir, que cada quien decida sobre su cuerpo incluyendo lo que lleva dentro. No creo en la “vida humana” antes del parto, sino en la preexistencia, que nada tiene que ver con emociones, sino con biología pura.
Lo que los padres de la niña no hicieron en varios años, lo estaba a punto de concretar ese extraño que –por casualidad- se había cruzado en su vida, porque a los pocos minutos le dijo: “Yo te puedo ayudar”. Le habló de la píldora del día después y de la confidencialidad de los consultorios a propósito de la nueva normativa; ella parecía sonreír. “¿Seguro que no me pasará nada…no es un aborto?”, le preguntó ignorante y claramente ignorada desde hacía mucho tiempo. “No, no es aborto, es una medida anticonceptiva… veo que nadie te ha explicado”. “¿Y dónde la puedo conseguir?”, le preguntó. “Mira, si tienes plata en una farmacia, si no tienes en un consultorio”. El tipo parecía un enviado del servicio de salud, pues la convenció.
Juntos se bajaron de la micro. Mientras el bus avanzaba, los vi perderse tras la mampara de una Farmacia. Ella volvía a estar alegre. Él, proselitista de la anticoncepción, volvió a guardar sus pañuelos desechables.
ERRECÉ

jueves, septiembre 21

OPTIMISMO EN SEPTIEMBRE

“Así mienten, así engañan. Así han tratado de ocultar el horror en que han sumido a nuestro pueblo”.
Orlando Letelier, México 1975.
El 21 de septiembre de 1976, hace exactos 30 años, una bomba estallaba en Washington bajo el automóvil en que se desplazaba el ex Canciller chileno, Orlando Letelier. Su cuerpo destrozado quedó a varios metros del vehículo, congelado en una fotografía que recorrió el mundo, mostrando el rostro del fascismo internacional que, apoyado por la CIA, buscaba vengarse de la justicia social que había alcanzado el derrocado Gobierno de Allende y de una presunta campaña internacional de desprestigio, encabezada por Letelier desde la capital estadounidense. Una ironía, pues la dictadura no requería una campaña para desprestigiarse frente al mundo.
Letelier tenía 44 años y había sido embajador en el mismo país que terminó conspirando para su muerte. Fue detenido por los militares golpistas el 11 de septiembre de 1973 cuando ostentaba el cargo de ministro de Defensa. Estuvo detenido en la Escuela Militar, el Regimiento Tacna y la lejana isla Dawson. Tras pasar por la Academia de Guerra Aérea y el campamento de Ritoque salió al exilio, pensándose a salvo de las manos del régimen militar, pero los tentáculos internacionales, manejados por Pinochet y su banda de maleantes lo alcanzaron en Washington, gracias a la acción directa del doble agente CIA-DINA, Michael Townley, quien presionado por Estados Unidos aceptó la responsabilidad de construir y poner la bomba, pero recibió una condena menor e inmunidad, a cambio de testificar en contra de sus ayudantes, cinco cubanos en el exilio. Tras cumplir parte de su condena, fue liberado bajo el amparo del programa federal de protección a testigos. Así, Estados Unidos jamás prestó real colaboración para aclarar el más grave atentado terrorista registrado en suelo gringo hasta antes del 11-S.
Según los protocolos de autopsias, Letelier murió por el desangramiento que le produjo la amputación traumática de sus extremidades inferiores y su acompañante, Ronnie Moffitt, falleció por aspiración de sangre, laceración de la laringe y de la arteria carótida derecha.
Tres décadas más tarde, la Presidenta Bachelet recuerda a su compañero de partido en la ONU y su par venezolano, Hugo Chávez, responsabiliza a “los terroristas de la CIA”. Ninguna sorpresa, aunque ojalá que tales acusaciones no disminuyan la principal responsabilidad, la del tirano Pinochet, próximo a cumplir 91 años.
El atentado contra Letelier formó parte de aquella terrorífica coordinación de las dictaduras de América Latina, bajo el nombre de Operación Cóndor, que buscaba eliminar personas de oposición de Chile, Uruguay y Argentina, sin importar el país donde se encontrasen.
La mañana del lunes 10 de septiembre de 1973, en su condición de ministro de Defensa, Orlando Letelier se reunió con el Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, quien, según narrara el propio Letelier ante la Comisión Internacional de la Junta Investigadora de los Crimenes de la Junta Militar en Chile en Ciudad de México en 1975, “hizo alarde de sus condiciones democráticas, de sus sentimientos de admiración y lealtad al Presidente Allende y de su decisión de cumplir con su juramento de soldado de defender hasta las últimas consecuencias la Constitución y la persona del Presidente de la República”. El propio dictador declaró posteriormente que, dos días antes, había discutido un documento con uniformados de otras ramas, mediante el cual se comprometía a participar “en la conjura destinada a quebrar la Constitución, a asaltar el poder y ocupar Chile por las armas”, puntualiza Letelier.
Menos mal que septiembre llega a su fin… Se me hace difícil tragar este mes del año, sumido en la ambivalencia de las fiestas patrias y La Moneda en llamas. Recordando a los mártires de la Unidad Popular y su mensaje de justicia y esperanza, me acercó con más optimismo a fin de año.
ERRECÉ

viernes, septiembre 8

Máximo tribunal, mínima justicia

Nuevamente la justicia se burla de la pobreza, desde los tupidos sillones de la Corte Suprema, confirmando lo que Mario Palestro exclamó a comienzos de los 70: “Son unos viejos momios de mierda”. El máximo tribunal confirmó la tesis del suicidio en el caso Soto Tapia, a pesar de las innumerables pruebas que desdecían tal barbaridad. La familia del conscripto ha debido esperar 10 años para oír una respuesta tan poco creíble. La causa de muerte quedó como “indeterminada”, pues los restos óseos no permiten mayores análisis. En nada quedaron las condenas de 15 años y un día que el ministro en visita Patricio Martínez, dictó contra los 3 conscriptos que –según su investigación- habían golpeado a Soto hasta la muerte.

Con un sitio del suceso alterado, la complicidad del Ejército y ahora de la justicia, nada pudo hacerse para dignificar los resultados de la investigación.

Conocí a la familia del soldado por cuestiones laborales. Conversé varias veces con ellos, una en su humilde casa de San Felipe. Esos padres esperaban más asistencia de los tribunales, pero sabían que desde la pobreza no serían escuchados.

Los asesinos de Pedro deben estar recorriendo las calles de San Felipe o algún edificio militar, cargando para siempre con el funesto crimen sobre sus hombros. Mientras, la familia llora por décimo año consecutivo la muerte del hijo que creyó conveniente evadir la pobreza haciendo su servicio militar obligatorio y –a cambio- encontró la traición de sus pares, el silencio cómplice del Ejército y otra mariconada gigante de esos “viejos momios de mierda”.

miércoles, agosto 23

PASAJERO LOCE



¿Está muy cansada tu mochila?, le pregunté a un escolar que –sentado en la segunda fila de una micro con todos sus asientos ocupados-llevaba en el asiento del lado su morral. Me respondió nervioso y sin palabras; levantó su bolso y me senté. Andar en micro siempre es toda una experiencia. Me incomoda, por ejemplo, subirme a una micro absolutamente vacía, me siento extraño, falto de gente, por lo que acostumbro cambiarme de asiento varias veces para mirar por ventanas distintas, hasta que el vehículo comienza a llenarse de pasajeros. Las micros demasiado llenas son –evidentemente- incómodas, pero llevan consigo una mayor cantidad de historias. Quedar cerca del timbre en una con exceso de pasajeros de pie se traduce en tener que tocarlo unas 18 veces antes de bajarse, a solicitud de cada tipo que quiere descolgarse del metal amarillo y no alcanza el botón. Generalmente, mientras ando en micro escucho música, algo del folclor o un poco de blues. Se hace más corto el viaje. Y si voy cómodo, saco algún libro, lo que efectivamente reduce de modo notorio el tiempo de viaje.
También hay viajes notables, como el que relate en un post anterior con McCartney y travestis incluidos; y otros demasiado desagradables, como viajar con un huevón cabeceando al lado tuyo, un tipo muerto de sueño que cada tanto te apoya la cabeza en el hombro, babea un poco y, si no tiene empacho, ronca.
Me gusta escuchar a los cantores de las micros, excepto a los que creen que hacen música, rapeando unas letras que con cueva riman. También me gusta cambiar una gamba por un helado en verano o un chocolate en invierno; escuchar conversaciones ajenas inventándoles historias a los pasajeros; mirar fijo a algunas personas, buscando incomodarlas, sólo por huevear. La cuestión es matar el tiempo que paso arriba de las micros…y resulta.
Cuando me levanté para bajarme, el escolar con cara de LOCE seguía al lado mío. “Me das permiso”, dije. “Claro”, me respondió. “No estoy hablando contigo, sino con tu mochila”.
ERRECÉ

lunes, agosto 14

DÈMIAN FUE AL MÉDICO

Las cosas cambiaron radicalmente. Con mi pareja decidimos llevar a Dèmian a un médico veterinario para que además de guiarnos en la crianza del felino, revisara el peluche (así lo llamó). Lo tomó de buenas a primeras, lo revisó entero. "Es un gato atípico", dijo la doctora Karin. El traslado había sido terrible. Luego de ponernos un pequeño troncho mañanero, nos armamos de valor para -haciendo algo que no quisiéramos- meter a Dèmian en una caja y cerrarla, al son de sus quejidos y pataleos. Lloró y se lamentó tres cuadras, pero mi mujer pudo controlarlo hablándole en lenguaje gatuno.
La doctora dijo que si le teníamos miedo nunca sería un gato integrado. Tómenlo, acarícienlo, jueguen con él todo el rato, nos decía la menuda mujer. En la consulta lo tomé por primera vez, pero cuando llegamos de regreso a la casa todo había cambiado. Démian salió de su caja, recorrió la casa y lo cogimos en brazos. Desde entonces Démian no se nos despega, camina detrás de nosotros todo el día, duerme (a veces) en nuestra cama. No para de jugar y curiosear por su (nuestra) casa. Ha sido lo máximo comprenderlo y verificar su absoluto cambio de comportamiento. Creo que la doctora tiene razón, el gato es un peluche y ya comienzo a tratarlo como a un niño, a uno simpático claro, porque hay niños que no se asemejan en nada al sinpar Dèmian.
ERRECÉ

PD: Dèmian me hipnotiza; ¿me estaré poniendo medio huevón?
PD2: no respondan con la talla fome (¿MEDIO?)

jueves, agosto 10

DÈMIAN


Tenía unos 8 años cuando comencé a manchar mi conciencia, persiguiendo gatos, encerrándolos, molestándolos, en fin, interrumpiendo su apacible vida felina. Antes de cambiarme de casa, cuestión que se concretó hace dos semanas, habíamos decidido con mi pareja tener una mascota. Desde entonces, me concentré en la idea de adquirir un gato y reflexionando llegué a la conclusión de que sería una forma de pagar una deuda social con ellos.
Un domingo fuimos a una estación de metro a buscar a nuestro gato que alguien nos regalaría luego de un contacto virtual. Estaba nervioso, porque nunca había tenido uno y porque no imaginaba cómo sería tenerlo y cuidarlo. Dèmian llegó a nuestras vidas con un gruñido feroz, apenas la mujer abrió la caja de comida china en que lo transportaba. No pude evitar abrir los ojos automáticamente, no arrepentido, pero sí preocupado por el nivel de bestia con el que nos estábamos metiendo. No abrimos la caja en todo el recorrido hasta nuestra casa, pensando también en el profundo ruido del tren subterráneo, que seguramente terminaría por estresar al pequeño animal. Con dos meses y medio, nos costó horas que saliera de su caja cuando regresamos. Cuando por fin decidí vaciar su incómodo, pero seguro refugio, Démian chilló indignado y de un salto regresó a la irónica caja de comida china.
Minutos después volví al ataque y vacié la caja. Dèmian huyó por la casa buscando un sitio seguro, pero rápidamente se arrinconó en una pared del living. Decidimos entonces traer todo lo necesario hasta su nuevo dormitorio. Su caja cama, sus envases con agua y comida y –muy importante- su cubeta de arena. Los dos primeros días no comió, pero al tercero empezó a bajar el nivel de pelets del recipiente y comenzaron a aparecer pequeños, compactos e inoloros excrementos dispuestos ordenadamente sobre su piscina de arena. Primera etapa, superada.
Recién se cumplirá una semana desde que llegó nuestro nuevo huésped y ya eligió su lugar preferido. Le gusta permanecer horas detrás de la cocina, se nota que tiene miedo, sea porque lo separaron de su madre, sea porque sus nuevos dueños son gigantes a su lado. La cosa es que acercarse a Dèmian es de terror, maúlla insistentemente, gruñe, estira las uñas y se retuerce. Pero me cae bien esta mascota, porque su independencia me permite ignorarlo si se pone demasiado huevón, come lo que quiere y cuando quiere y caga en un lugar predeterminado sin ensuciar el resto de la casa. En las noches maúlla y pasea por todos lados y se esconde en los lugares más impredecibles.
Siento que Démian se “tomó” la casa y que talvez no sea un gato juguetón, pero ya me metí en esto y debo asumirlo tal como asumía los malos ratos que les hice pasar a sus congéneres hace ya 20 años.

ERRECÉ
PD: cualquier consejo o truco para que se ponga más buena onda, bienvenido.

martes, agosto 1

Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba

Transcribo a continuación el mensaje del comandante Fidel Castro a su pueblo en momentos en que deja el poder provisionalmente, debido a su delicada salud. Esperando su recuperación y la continuación del histórico proceso revolucionario de Cuba, hago una pausa en este blog y cedo la palabra al genio político.
ERRECÉ
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Con motivo del enorme esfuerzo realizado para visitar la ciudad argentina de Córdoba, participar en la Reunión del MERCOSUR, en la clausura de la Cumbre de los Pueblos en la histórica Universidad de Córdoba y en la visita a Altagracia, la ciudad donde vivió el Che en su infancia y unido a esto asistir de inmediato a la conmemoración del 53 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, en las provincias de Granma y Holguín, días y noches de trabajo continuo sin apenas dormir dieron lugar a que mi salud, que ha resistido todas las pruebas, se sometiera a un estrés extremo y se quebrantara.
Esto me provocó una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido que me obligó a enfrentar una complicada operación quirúrgica. Todos los detalles de este accidente de salud constan en las radiografías, endoscopías y materiales filmados. La operación me obliga a permanecer varias semanas de reposo, alejado de mis responsabilidades y cargos.
Como nuestro país se encuentra amenazado en circunstancias como esta por el Gobierno de los Estados Unidos, he tomado la siguiente decisión:
1) Delego con carácter provisional mis funciones como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el Segundo Secretario, compañero Raúl Castro Ruz.
2) Delego con carácter provisional mis funciones como Comandante en Jefe de las heroicas Fuerzas Armadas Revolucionarias en el mencionado compañero, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
3) Delego con carácter provisional mis funciones como Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba en el Primer Vicepresidente, compañero Raúl Castro Ruz.
4) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Salud Pública en el Miembro del Buró Político y Ministro de Salud Pública, compañero José Ramón Balaguer Cabrera.
5) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Educación en los compañeros José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, Miembros del Buró Político.
6) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en este ámbito en el compañero Carlos Lage Dávila, Miembro del Buró Político y Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Los fondos correspondientes para estos tres programas, Salud, Educación y Energético, deberán seguir siendo gestionados y priorizados, como he venido haciéndolo personalmente, por los compañeros Carlos Lage Dávila, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Francisco Soberón Valdés, Ministro Presidente del Banco Central de Cuba, y Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores, quienes me acompañaron en estas gestiones y deberán constituir una comisión para ese objetivo.
Nuestro glorioso Partido Comunista, apoyado por las organizaciones de masas y todo el pueblo, tiene la misión de asumir la tarea encomendada en esta Proclama.
La reunión Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, a realizarse entre los días 11 y 16 de septiembre, deberá recibir la mayor atención del Estado y la Nación cubana para celebrarse con el máximo de brillantez en la fecha acordada.
El 80 aniversario de mi cumpleaños, que tan generosamente miles de personalidades acordaron celebrar el próximo 13 de agosto, les ruego a todos posponerlo para el 2 de diciembre del presente año, 50 aniversario del Desembarco del Granma.
Pido al Comité Central del Partido y a la Asamblea Nacional del Poder Popular el apoyo más firme a esta Proclama.
No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico.
El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba.
La Batalla de Ideas seguirá adelante.
¡Viva la Patria!
¡Viva la Revolución!
¡Viva el Socialismo!
¡Hasta la Victoria Siempre!
Fidel Castro Ruz
Comandante en JefePrimer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba.
Julio 31 del 20066 y 22 p.m.

martes, julio 25

¿LA DERECHA SOLIDARIA?

¿A alguien le calza “solidaridad” con “derecha”? ¿Alguien cree realmente que los aliancistas están por defender a los trabajadores, eliminando los abusos del empresariado? Saco a colación estas interrogantes cuando el debate en torno a la reforma previsional está encendido. Las propuestas de la Comisión Marcel están siendo estudiadas por el Comité Interministerial que deberá presentar el proyecto de ley para su discusión parlamentaria. Pero las voces políticas ya han lanzado sus ideas complementarias al informe del Consejo Asesor Presidencial. Mientras el bloque progresista de la Concertación puso el acento en el pilar solidario y en la creación de una AFP estatal; la derecha cree oportuno que se entregue un subsidio estatal a las mujeres trabajadoras para completar sus magras pensiones. Además, los herederos de la dictadura plantean la OBLIGACIÓN de que los trabajadores independientes coticen en las Administradoras de Fondos de Pensiones. Este último punto me parece aberrante desde el punto de vista político, porque es tan evidente que los propietarios de las AFP son del mismo grupo de legisladores momios que buscan seguir enriqueciéndose. No les bastó con saquear el Estado en los años 80, ahora quieren que los particulares depositen parte de sus sueldos –por boleta- en los fondos para la vejez. ¿Por qué debemos pensar en la vejez obligatoriamente, si mi ideal es vivir precisamente hasta los 65 años? Una amiga me comentaba hace algunos días que está vendiendo planes de AFP para obtener recursos adicionales. Sólo le planteé la posibilidad de que se muriera al día siguiente de jubilar y se aterrorizó por el destino que tendrían los millones de pesos acumulados durante años de cotización.
Es un dato de la causa que mientras la izquierda busca darle protagonismo al Estado dentro de las actuales perspectivas de desarrollo con el modelo económico liberal ya instalado, la derecha busca reducir su tamaño, dejando a la “mano invisible” hacer el resto, una mano ni tan invisible, pues son ellos los especuladores que manejan el mercado. No se puede obligar a los trabajadores independientes a cotizar, lo más que se puede hacer es incentivar su ingreso al sistema previsional, como planteó la comisión de expertos. Pero la derecha no quiere perder ni un peso susceptible de ser invertido y multiplicado por millones para el bien de los empresarios, porque luego los cotizantes no verán un peso más allá del reajuste de sus pensiones. ¿Hasta cuándo seguirán robando los ahorros de generación tras generación? Todos estos inventos financieros previsionales fueron creados por los ladrones del régimen de Pinochet que creen que pueden seguir haciendo y deshaciendo con los recursos particulares. Critican la regulación del Estado, pero resulta que cuando estemos abandonados a la deriva ¿serán los empresarios nuestros defensores, serán ellos los que recuerden la tan mentada solidaridad y nos tiendan una mano para sacarnos de las tinieblas antes de caer en el abismo de la miseria? ¿será la derecha la que permita que mejoren las condiciones laborales y se haga justicia con cientos de miles de compañeros explotados? No señor, seremos nosotros los únicos responsables de nuestra suerte y somos nosotros los llamados a detener el robo legitimado por el actual sistema. Por eso no deja de ser relevante que se cree una AFP estatal que proteja con visión de Estado los fondos particulares, que en vez de ser invertidos para enriquecer al empresariado, podrían servir para sumar y mejorar los planes sociales y de superación de pobreza en Chile que –hasta ahora- son puestos como ejemplo para el mundo por organismos internacionales.
ERRECÉ

martes, julio 18

EL CHAMPAÑAZO

Cuando me enteré, me dio exactamente lo mismo, ni siquiera se me pasó por la cabeza un cuestionamiento moral a la decisión. Sí me pregunté cómo reaccionarían mis padres cuando supieran que mi hermana menor estaba pololeando con mi primo hermano, dos años mayor que ella. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo comenzó el idilio consanguíneo, y nadie criticó la decisión final de estar formalmente juntos, compartiendo placeres y apellidos.
Todos se habían enterado desde que, de un tiempo a esta parte, mi hermana y su primo comenzaron a frecuentar reuniones familiares, salidas a bares y casas de otros primos, reventones de alcohol y comida, y otras “salidas a terreno”. Rápidamente se corrió la voz: los primos andaban en “algo”. No recuerdo si mi hermana me contó literalmente, pero sé que no hizo falta, pues además de notorio, había una mirada tácita en ella que quería decirme lo que con palabras se dificulta. ¿Cómo chucha le digo a los viejos?, me preguntó. De frente y sin respirar, pensé, creyendo que de todas formas, el conservador de mi padre le gritaría un rato y pensaría que su sobrino, el hijo de su hermano era un degenerado.
Pasamos dos o tres semanas riéndonos de la futuras “colas de chancho” y de esto de ser cuñado de mi primo, y que su tío era su suegro y que, en fin, todo el parentesco tradicional se había ido a la mierda. Admito que me gustaba la idea, por rara o simplemente por “antinatura” y no sólo quería, sino que debía estar presente (por petición de mi hermanita) cuando les dijera a mis padres que se estaba sirviendo su sangre en un plato familiar. El primer intento fracasó debido a una mala pelea entre ellos y yo, con la defensa directa de mi hermana. Doblemente endeudado, estuve presente cuando, 72 horas después, se decidió a contar su secreto de familia. Sólo faltaba que los viejos supieran, porque todos, absolutamente todos sabían del idilio.
“Papá, estoy pololeando con mi primo”, “¿Pero cómo, si es tu primo hermano?”, replicó mi padre, para luego agregar que sólo le parecía extraño, pero lo aceptaba. No sólo eso. Dos días después, el pololo-primo apareció en el departamento “dando la cara” a sus tíos-suegros. Mi padre se puso contento, dichoso, incluso cuando yo ya me retiraba, culminando mi apoyo moral, sacó una botella de champaña que permanecía guardada en el refrigerador desde que supo que su hija menor se había involucrado con su sobrino. Nunca fui testigo de nada igual, mi padre conservador, de derecha, católico y muy jodido, aceptaba de buenas a primeras aquella situación que si la hubiese considerado blasfema me hubiera parecido normal. Pero me desconcertó, sobre todo por la champaña, pues mi primo debe ser de los pocos que se fue de “champañazo” a las pocas semanas de iniciar tamaña relación.

PD: Si tengo sobrinos con cola de chancho, no me quedará otra que comprar afrecho y quererlos en su diferencia.
ERRECÉ

martes, julio 4

EL REY LAGARTO


“I am the Lizard King… I can do anything”
Jim Morrison
El 3 de julio se cumplieron 35 años de la muerte de Jim Morrison, y no quise dejar pasar la fecha sin rememorar la estructura mental de uno de los más influyentes personajes en lo que ha sido mi vida. Conocí la música de The Doors a mediados de los 80, cuando recién me acercaba a los diez años. La radio –aquellas intervenidas emisoras- tocaban los sabrosos “temas oreja” de la banda californiana. Así me fui prendando de “Light My Fire” y “Break on Trough”, clásicos de clásicos, que hasta hoy encienden mis pasiones. Pasaron los años y fui adquiriendo, primero en casetes, toda la discografía de Manzarek, Krieger, Densmore y Morrison, hasta completar una caja llena de cintas con los álbumes típicos y otros sacados de persas y ferias callejeras, que contenían conciertos en bares y presentaciones masivas. Compré videos en VHS y libros con poemas de Morrison, que todavía me causan fascinación. Leí y releí la historia de este hijo de militar, que sucumbió a la revolución de aquellos años y se entregó a lo que había más allá de “las puertas de la percepción”. Ya con 14 años, probé la marihuana, inspirado en una presentación en que Jim prendía un caño antes de cantar The End. Me volé poco, pero pasadas unas semanas aprendí a fumar yerbita y a explorar los recovecos de la mente. Me sentía conectado con el artista, pasaban los años y cada 3 de julio recordaba su pintoresca muerte, escuchaba e investigaba los mitos que la rodearon en París, lugar donde había huido de sí mismo. Leí y releí las traducciones de sus temas, impactándome con “Horses Latitudes”, en que James Douglas Morrison declama con profunda inspiración cómo los caballos son arrojados al agua en alta mar, cuando los barcos españoles debían alivianar peso por imprevistos del clima. Se nota el sufrimiento del poeta ante el dolor animal, en cada verso, en cada convulsión verbal.
Pasaron los años y soñaba con conocer el lugar donde yacía Morrison, buscando inspiración, conexión con el desgarbado personaje, lo que la sociología llama ídolo. Cumplí 17 años y terminé el colegio. Salí a estudiar a España y desde que lo planifiqué, estuvo entre mis panoramas (ya no sueños) visitar el mítico cementerio de Pere Lachaise, donde está sepultado el cuerpo de Jim Morrison, junto a próceres de la cultura como Wilde, Piaf, Balzac, Moliere, La Fontaine. Ya instalado en Madrid, aproveché la semana santa y me fui diez días con una mochila y unos cuetes de hachís a París. Me quedé en un hotel periférico a cinco estaciones de metro de Pere Lachaise. Apenas llegué al hotel, agarré un perno y me dirigí al cementerio. El portero me dijo en inglés que cerraban en media hora, así que corrí con el mapa en mis manos, donde un cuadrado rojo señalaba el lugar exacto donde estaban los restos de Morrison. Había algo de gente, caminé mientras me fumaba la resina y regresé a los pies de la tumba. No deja de ser conmovedor, 8 años después, encontrarse con la tumba de tu ídolo, que sólo habías visto en fotografías.
Durante el año que estuve en España, volví cinco veces a la tumba de Morrison, como un fanático. Regresé a buscar la inspiración, a buscar versos olvidados, me enchufaba un reproductor de cd en las orejas y volaba (ya no sólo con ayuda de estimulantes) volaba lejos, me sentía relajadísimo y afortunado, mirando ese trozo de fierro con el nombre del cantante, mientras en mis oídos se cerraba la función con un “This is the end, beautiful friend”. Morrison me mostró la silenciosa revolución de la libertad, me mostró los poemas más preciados y simples, me enseñó a buscar nuevas percepciones, y hoy, a 35 años de su muerte, y a 20 de mi enganche con sus letras, todavía me causa emoción reordenar sus discos (ahora en cd, algunos en vinilo) releer sus libros, sus biografías. Por supuesto estuve en el recital que dieron sus ex compañeros en el Velódromo del nacional. Sorprendente. Ojalá pasen los años y pueda seguir descubriendo pasiones entre la empolvada historia de mi único ídolo, el Rey Lagarto.
ERRECÉ

martes, junio 27

Chucha… nos cambiaron de país


¿Qué pueden tener de nazi los morenitos que últimamente han copado las portadas de los diarios con llamados de violencia y destrucción? ¿Qué pueden tener de arios esos morochitos chilenos que visten cueros y bototos y se tatúan svásticas y cruces de malta? ¿Qué ideología persiguen aquellos que salen a ‘barrer’ para terminar con los ‘cabezas negras’ en este Chile tan nórdico? Chucha… nos cambiaron de país, o sea, es inaudito que existan nazis en Chile. Pueden haber seguidores de la ideología nazi, pero nazis nazis no lo creo, porque hasta ahora ningún representante que haya salido en televisión instando a la violencia tuvo pinta de nacionalsocialista, más allá de los parches que lucen en la ropa. Si un verdadero nazi se los topara en la calle, la pateadura sería de exposición, por querer representar a la ‘raza pura’ con esa cara de mestizo, con ese rostro de mezcla quiltra de esta pintura latinoamericana… a mucha honra, debiera agregar, pero me arriesgo a un tiro en mi cabeza por parte de estos seres supremos, que con cueva saben articular frases… ¡Qué pena que este país les de cabida a estas oscuras facciones del pasado!
ERRECÉ

martes, junio 13

La puta y el cantante

Me gusta caminar y a veces exagero en la prolongación de mis rutas. Cuando estuve cesante, solía caminar hasta tres y cuatro horas, rumbo a ninguna parte, atravesando Santiago, pensando en nada y en todo a la vez. Anochecía y ponía fin a mi caminata, para regresar en micro o metro.
En uno de esos retornos, decidí devolver sobre mis pasos hasta donde me diera el cuerpo y me topé con una prostituta que me pidió fuego y me ofreció sus servicios. Sólo accedí a encenderle su pucho trasnochado y conversar unos pocos minutos con el hombre con tetas. Era simpático, hablaba bastante bien y fumaba como una dama. Ya era tarde y las micros comenzaban a desaparecer de las avenidas, por lo que me despedí de la patinadora y esperé locomoción.
Tuve suerte, porque pasó justo la micro que había esperado toda mi vida… ingresé a un mundo surrealista de amistad automática y fiesta sobre ruedas. Tras pagar mi pasaje, el sonido carraspeante de los Beatles invadió mi memoria. Al centro del pasillo, un cantante rasgaba su guitarra, encendiendo los ánimos de los cinco o seis grupos que viajaban a bordo. Como si se tratara de un espectáculo esperado por todos, empezamos a cantar SIN EXCEPCIÓN con el Mcartney criollo, batiendo palmas y acompañando los coros. El cantante se encendió mucho y accedió una tras otra a las peticiones de más temas. Al tercer single, increíblemente, comenzaron a salir botellas de pisco, cajas de vino, petacas de licor, y cada grupo brindó por separado. Fue algo muy extraño, pero me sentí como dentro de una fiesta, bebí de la petaca de mi ocasional compañero de butaca, y conversamos mientras Paul seguía cantando. Todos bebían y cantaban en esa micro única e irrepetible, que hizo olvidar mi amarga cesantía.
Y así me bajé del bus, con la sonrisa dibujada, pensando en lo fácil y automático que resulta sentirse feliz, aunque sea durante pálidos minutos, y olvidar, olvidar que somos seres individuales, egoístas y egocéntricos. La puta y el cantante fueron los protagonistas de esa noche mágica, en que ni siquiera tenía planeado beber. El cantante se bajó pocas cuadras antes que yo, tras haber brindado el recital más aplaudido de su callejero deambular musical… y el más regado. Debo reconocer que me impresionó que todos los grupos de pasajeros hayan llevado consigo algo para beber y que el espíritu generoso de la soledad haya hecho repartir el licor entre todos los que esa noche nos sumergimos en un minuto de fantasía palpable e inigualable.

PD: ahora tengo trabajo y camino mucho menos… ando mucho en micro, pero jamás volví a ver a ese “beatle”, y lo peor es que sólo me ha tocado oír pésimos representantes del folclor colectivo.

viernes, junio 9

¿TERRORISTA YO?

“El señor George Bush es el primer fascista
y cualquier extranjero es sospechoso terrorista”
Nash Scratch
Leo con espanto que los soldados estadounidenses han eliminado a Abu Musab al Zarqaui, el hombre más buscado de Irak, desde la cruenta invasión, que acabó con la premisa democrática de la autodeterminación de los pueblos. Se trataba de eliminar a un “peligroso terrorista” en nombre de la paz y el orden mundial que quiere imponer el Tío Caimán. Estoy en desacuerdo con las políticas que Hussein aplicó a su pueblo, pero no deja de ser absurdo que el gigante del norte busque terroristas en el resto del mundo, cuando tienen sentado al más peligroso de todos en la Casa Blanca, por estos días escenario de las reuniones entre Michelle Bachelet y el susodicho Bush.
Recuerdo con gran placer cuando Ricardo Lagos le hizo una gigante tapa a la invasión de los gringos, dejando en evidencia su carácter pacífico y dialogante.
Me causa indignación cuando los gringos se autodenominan el país más democrático del mundo, habiendo sido los únicos que lanzaron la bomba atómica, dejando una estela de muerte y radiación en la ahora próspera Hiroshima. Por eso no dejó de causarme gracia el derrumbe de sus putas torres gemelas, aunque de inmediato supe que vendría la guerra declarada contra un enemigo tan invisible como impalpable. “Terrorismo” lo llamaron, así sin apellido, y de esa forma se lanzaron a la lucha contra el mundo que no se ajuste a los cánones ultracapitalistas.
Por eso me espanta la celebración por la muerte de Zarqaui, por eso me espanta que los criminales que dirigen el mundo desde el hemisferio norte invadan cada rincón del planeta, destruyendo los sueños de cada ciudadano libre, que barran con el planeta. Por eso, Latinoamérica debe unirse para hacer frente a la guerra ideológica del capital extranjero que quiere penetrar los mercados a costa de sangre y terror.
ERRECÉ

martes, mayo 30

¡¡¡PACOS CULIAOS, CAFICHES DEL ESTADO!!!



“Sabes que vas a comer
por dar ‘hostias’ a la gente”
Del tema: “Era un hombre y ahora es poli”
La Polla Records
El grito bien podría rememorar los tiempos más negros de este país, pero dada la delictiva conducta de la policía los últimos días, calza incluso mejor que entonces. Portadores legales de la violencia, se ensañaron no sólo con estudiantes durante el paro nacional de los secundarios, sino con la prensa y algunos peatones ajenos a la movilización. Inundaron el centro de Santiago con sus armas químicas y sus ridículos, pero amedrentadores trajes. Golpearon a cinco miembros de la prensa, a uno de los cuales lo patearon en el suelo como una pandilla callejera. Se comportaron como seres intocables los muy hijos de puta, atropellando los derechos humanos de un buen puñado de chilenos. Esta vez fueron demasiado lejos.
Resulta trágicamente irónico que la misma institución que degolló a tres profesores comunistas en 1986 para luego desparramar sus cadáveres, hoy refleje en los rostros de sus miembros la misma ira contra las manifestaciones públicas de los estudiantes secundarios. Educados en la violencia parece que no tienen otro destino. Cómo olvidar, por ejemplo, cuando no tuvieron empacho en mojar, ahogar con gases lacrimógenos e incluso golpear a sus propias mujeres, cuando protestaban en la Plaza de la Constitución por los bajos sueldos de sus verdes maridos.
Existe el mito de que Fuerzas Especiales alimenta a sus miembros con una buena dosis de drogas alcalinas para prender sus ánimos violentos, pero es evidente que la naturaleza armada de estos gorilas no requiere estimulantes, pues se despiertan con ganas de asesinar. Queda clarísimo que no será tarea fácil salir a la calle cuando los pacos vuelvan a sitiar las ciudades. El terror volverá a encender los rostros secundarios, pues hay que ser muy cabrón para ensañarse con menores de edad, más aún vistiendo uniformes, con armas químicas, acuáticas y de fuego.
Entiendo perfectamente a los protestantes que arrojan piedras a los vehículos de carabineros, es la única forma de combatir la violencia legal, porque si los pacos no ocupan las calles, ¿a quiénes apedrearían los muchachos? Se trata de simple provocación. La sola presencia de estos nefastos personajes caldea los ánimos y convierte las legítimas demandas en un circo de enfrentamientos. Basta!... hay que quitarles poder a quienes deambulan por nuestros pueblos rebosando ignorancia. Más que fuerza pública, son un peligro público.
ERRECÉ
PD: aunque Cafiches del Estado es un clásico gran mote para este dañino grupo de chilenos, el Presidente del Colegio de Periodistas, Alejandro Giullier, no se quedó atrás al calificar a los abusadores policías como “lumpen uniformado”.

miércoles, mayo 17

A CHUCHADA LIMPIA



“¡Y que se vayan a la mierda todos!!!”
La Polla Records
Me encantan los garabatos… son mi fetiche permanente. Desde cabro chico que me siento liberado cada vez que digo uno. Entre mis favoritos figuran el “chuchesumadre” y el “anda a lavarte la zanja”. Ambos los utilizo casi siempre y me siento “de puta madre”, como dicen los españoles.
Cuando era niño, mi padre no soportaba que dijera garabatos, me instaba a corregir mi vocabulario, pero sus intentos mutaron en una doble personalidad. Por un lado, en ambientes formales, me desenvuelvo con naturalidad, sin expresiones obscenas, pero cuando digo “mucho gusto”, pienso “hola, po conchetumare”, y cuando pregunto “¿cómo le ha ido?”, pienso “en qué huevá andai metido”. Por otro, en reuniones de amigos, saludo y me despido con garabatos, y termino cada frase con una muletilla, que es algo así como una reducción de la gran palabra “huevón”. La cosa es que no puedo evitar decir chuchadas, me trastornan. No es que tenga el síndrome de la Tourette, como súper Taldo, pero en mi manera de comunicar está incorporada la coprolalia. Y me he llevado grandes sorpresas, como que mis últimas y mis primeras palabras de cada día son garabatos. Al acostarme, por ejemplo, apago la luz, me doy media vuelta y digo algo como “a la mierda, me duermo”, y al despertarme, cuando mis obligaciones superan las ganas de quedarme durmiendo, me estiro y mientras lo hago, con voz todavía de sueño voy diciendo lentamente “¡con-che-su-ma-dre!”.
Y así transcurre el día con inevitables expresiones groseras, a veces con cariño, a veces con violencia. Porque, por ejemplo, cuando el maldito micrero no te para cuando le avisaste, qué es lo que le gritas: “caballero, se pasó de mi parada, qué desconcentrado está usted, oiga”. NOOOO, le gritó “¡para po’ reconchetumadre y la gran puta que te parió!!”. Es la única manera de quitarme el empacho. O cuando el joven de la esquina insiste en limpiar las ventanas (ya limpias) del automóvil, no le dices “joven, podría sacar las manos del vehículo”, sino “mira, pendejo reculiao, o dejai de huevearme o me bajo y te vuelo la raja a patadas”.
Los garabatos son mi debilidad, de hecho busco chuchadas nuevas para incorporarlas a mi trato diario y renovar mi lenguaje. Pero insisto, en reuniones académicas, el lenguaje vuelve a su formalidad y mi pensamiento divaga en frases obscenas. Como decir “estoy en desacuerdo con tus planteamientos”, en vez de mi favorita “¡anda a lavarte la zanja!”, que puede ir acompañada de “…con sapolio” o “…con rinso”.
Recuerdo grandes exabruptos en doctos escenarios, como cuando el entonces presidente del Senado, Sergio Romero, hartado de los gritos de un grupo de señoras que protestaba por la detención del tirano en Londres, dijo en voz baja “¿Hasta cuando huevean estas viejas de mierda?”. Para su mala fortuna, unos micrófonos de prensa estaban abiertos y su simpática frase salió por todos los medios. O el “¿qué te pasa, conchetumadre?”, de Patricio Tombolini, cuando era atacado por el “viejo del cartel” en Rancagua. O cómo olvidar el antológico “¡Viejos de Mierda!”, del compañero Mario Palestro dirigido a los jueces de la Suprema en el parlamento de comienzos de los 70.
Garabatos hay para todos los gustos. Por eso fueron tan populares los rayados en los baños con largas listas de nombres para los órganos sexuales y rimas con palabras soeces. Yo me regocijaba con tan ilustres ideas.
Insisto, no puedo vivir sin echar chuchadas, y al que no le guste ¡¡¡QUE SE VAYA A LAVAR LA ZANJA!!!.
ERRECÉ

martes, mayo 9

YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY………….. FUERA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

“Cuando la plata valga mierda, los pobres nacerán sin culo”
Anónimo
Qué gran patada en el culo les dio Evo Morales, Presidente de Bolivia, a las grandes transnacionales que por décadas usurparon los recursos naturales del país altiplánico. Como no recordar al Compañero Presidente cuando nacionalizó el cobre, gracias a lo cual hoy Chile puede contar con excedentes millonarios que, invertidos con prudencia fiscal, permitirán el progresivo desarrollo de Chile y sus habitantes. Algunos dirán que los pobres no ven nada cuando se habla de tres mil millones de dólares, sin embargo, es claro que reducir la pobreza de un 40% a un 18%, como ha ocurrido en los últimos 16 años es una proeza que ningún país latinoamericano ha podido alcanzar. Peor todavía, algunos países, muchos, todavía registran a más de la mitad de la población viviendo bajo la línea de la pobreza, lo que en Bolivia puede revertirse gracias al coraje del Mandatario indígena.
Algunos dicen que Bolivia se han convertido en un país no confiable por haber cambiado las reglas del juego, no obstante, los bolivianos replican que la confianza interna es más importante cuando se trata de miles de millones de dólares que anualmente se llevaban compañías como Repsol YPF y Petrobrás. Me extraña que el Presidente Lula, representante (o ex) de los trabajadores, lamente la medida, sólo porque la compañía Petrobras dejará de percibir ganancias millonarias.
Morales ya puso a varios militares a cargo de las directivas de recursos naturales, dando una señal de resguardo frente a cualquier intento de quebrantar la ley. ¡Qué roles más dispares juegan los militares del continente!. Me llama también la atención que el ex Comandante en Jefe del Ejército chileno, General (r) Juan Emilio Cheyre, se muestre a favor de la medida moralista (en el doble sentido de la palabra), lo que demuestra la visión "sudamericana" que están adquiriendo las naciones del continente.
Basta de ponerle el poto a los gigantes del norte y a los usurpadores!!!, Si Salvador Allende no hubiese expulsado a los extranjeros que se habían apropiado de nuestro cobre, no sé de dónde habríamos financiado el desarrollo de que hoy gozamos. La misma suerte le deseo a Bolivia.

PD: me causa gracia asimilar la expulsión de los invasores económicos con el clásico grito de Don Francisco a los perdedores de su programa concurso: ¡¡¡YYYYYYYYYY… FUERA!!!!!
PD2: de si una pequeña salida al mar ayuda al desarrollo de Bolivia, me referiré en otra oportunidad, aunque estoy a favor de negociar, más ahora que el gas es boliviano y la situación energética de Chile es tan precaria. Gas por Mar es una posibilidad muy distinta y mucho más humanitaria a la que los gringos genocidas planteaban en la guerra de la ex Yugoslavia: armas por alimentos.

ERRECÉ

jueves, mayo 4

HAMPONES DEL AZAR


"Aquí gana, aquí pierde, aquí gana, aquí pierde", canta el hombre, mientras revuelve los discos sobre un diario LUN doblado en tres. Es un estafador que utiliza una de las fórmulas más antiguas del centro: pepito paga doble. Son tres discos con un lado negro y el otro blanco; uno de ellos tiene un dibujo, ese es el ganador. Pero la idea de la estafa es que siempre gane el delincuente y que los incautos pierdan. Es increíble comprobar cómo decenas de personas todavía se gastan sus lucas en apostar a este juego.
Este mediodía había en el Paseo Ahumada -en un radio de 20 metros- cuatro "puestos" de pepito paga doble, todos con sus palos blancos, señoras entradas en carne y -por qué no decirlo- también en años. Ellas son las encargadas de simular jugadas para incitar la derrota de quienes rodean al ladrón. Es extremadamente ridículo, porque las mujeres en cuestión tienen cara de miseria, hablan con un lenguaje miserable, caminan míseramente, pero apuestan diez mil pesos, pierden, y se quedan calladas como si no les afectara para nada. Pero en la ciudad siempre hay imbéciles que siguen cayendo en el jueguito. Debo admitir mi más profundo odio hacia estos personajes de la fauna nacional, porque afectan el bolsillo de los que menos tienen, los más incautos.
Más allá de la rabia que me provoca pepito paga doble, admito que no resisto los juegos de azar, desde la más simple lota, hasta los millonarios kino, loto o similares, pasando por todos los raspes y los juegos de ferias libres. Incluyo las máquinas tragamonedas y todas aquellas que alimentan los sueños de multiplicar tu riqueza.
Pienso en todo eso, y en los pobres hombres y mujeres que regresan a sus hogares más pobres, humillados por la delincuencia disfrazada de entretención. Pero vuelven a tentarse cada vez que oyen el repetido llamado del hampón: "aquí gana, aquí pierde, aquí gana, aquí pierde".
PD: admito que una vez caí en el juego. Estaba en París y un viejo francés hacía algo similar con naipes. Aposté y me pareció fácil ganar, tenía 17 años y perdí el equivalente a 40 mil pesos chilenos. Me agrandé porque andaba con plata, pero la astucia del delincuente europeo me achicó hasta la mínima expresión. Pateé la rabia durante horas, jurando que (por vergüenza) jamás contaría esta historia y que nunca volvería a caer con el delito disfrazado de azar callejero. Lo primero lo cumplí hasta hace poco, sin embargo, lo segundo lo he seguido al pie de la letra.

ERRECÉ

miércoles, mayo 3

MASTER KUSH (o la maestra africana)


El fin de semana mi dealer me sorprendió. Cada viernes acudo a su departamento para adquirir algunas dosis de cannabis y disfrutar el fin de semana. Hasta ahora me había ofrecido marihuana chilena, de la cuarta región, a veces preandina, es decir, con un profundo color morado. Todas de excelente calidad. Sin embargo, el viernes pasado me dijo: "Te tengo algo especial", y me estiró su mano cerrada con una "caleta" envuelta en papel de diario. "Se llama Master Kush", agregó. Cuando abrí el paquete eran unos cogollos completamente cerrados, como si hubieran pasado por una prensa. Recorde una sativa africana que cultivé en 2004 y le pregunté si era de ese contienente, lo que confirmó. Su aroma era penetrante y parejo. Cuando la probé quedé fascinado; la volada fue sensacional y muy sensorial. Mi pareja concordó en que se trata de una excelente marihuana de cultivo doméstico. Fumamos suavemente durante el fin de semana, enrolando cada cigarrillo como si fuera el último, entrando en mundos de colores inimaginables. La relajación fue absoluta hasta que llegamos al último caño que consumimos a la salida del metro Franklin, antes de ingresar a ese exquisito planeta llamado persa. Totalmente volados recorrimos los diferentes galpones y acordamos comprar primero un computador para nuestra nueva casa, a la cual nos cambiaremos dentro de pocas semanas. La lista de cosas que necesitamos no es tan larga, ni tan costosa, pero volados pasa más piola. No compramos nada, porque decidimos esperar a fin de mes para reorganizar las finanzas. Cerca de las tres de la tarde almorzamos en una de esas picadas del barrio Franklin, baratas y buenas. Nos atendió un mozo que no parecía muy concentrado, pero todo fue rápido y agradable.
En fin, se acabaron los Master Kush y un fin de semana de lujo... sólo espero que mi delaer vuelva a sorprenderme, aunque ahora me gustaría un Super Skank o un Purple Haze, para variar digo yo.
PD: mi dealer me contó que fue a una fiesta de autocultivo que se convirtió en un remate. El dueño de las plantas había cosechado doce matas de semillas seleccionadas, con nombres rimbombantes. Prendía un pito de Orange Bud, por ejemplo, y lo hacía correr, mientras narraba sus características. A renglón seguido, ofrecía una bolsa de 20, 50 o 100 gramos en altas sumas. Uno de los asistentes le dijo: "oye, dejémonos de huevadas... tengo dos millones, te hago un cheque y lo cobras mañana mismo si quieres... ¿cuanto me das?". El comprador se llevó un kilo de lujo y el dueño del remate se ganó en total unos siete millones de pesos en cuatro horas. Obviamente había que ir con dinero, no sólo a poner la boca y el cerebro. Cosas de dealers... El próximo remate no me lo pierdo, sólo espero que vendan de 5 o 10 gramos para no quedar en la bancarrota.